El papel no ha muerto. Todo lo contrario. Cuando el auge de la revolución digital ha terminado por saturar nuestras bandejas de correo electrónico e interrumpir la lectura de nuestro diario digital con ‘banners’, el correo postal se ha convertido en el mejor aliado. Menos intrusivo, el marketing postal devuelve a nuestras campañas publicitarias un valor esencial perdido en el entorno digital: la cercanía. Además, el descenso del mailing postal en los últimos años, a favor de las comunicaciones electrónicas, abre una oportunidad. A ello contribuye el decrecimiento de la tasa de apertura de e-mails, el uso de ‘ad blockers’ o la insensibilización de los usuarios ante el uso abusivo de publicidad molesta y muy recurrente.

A continuación te presentamos 9 argumentos que te ayudarán a decidirte por el uso de las comunicaciones postales en tus campañas de marketing:

El mailing postal: 9 razones por las que el papel sigue vivo

Títular: El mailing postal: 9 razones por las que el papel sigue vivo
Fecha: 21/02/2018

1. Tantos e-mails en nuestra bandeja de entrada hace imposible recordar al menos uno

¿Te has parado a contar cuántos e-mails has recibido hoy? No, porque son demasiados; pero nuestra atención sigue estando sobrevalorada por el ‘e-mail marketing’. Mañana seguirán entrando más. No los leeremos, a no ser que un buen ‘copy writing’ llame nuestra atención. ¿Cuál? ¿El del seguro de decesos, el de climatización de piscinas o el del vale de descuento para comida para gatos? Y eso que no tenemos gatos y vivimos en un piso de 40 m2. El problema es que hemos sido víctimas de una ola de publicidad masiva. Sin embargo, mañana llegará un envío postal importante, el recibo de la luz. Abriremos tanto los ojos que incluso el ‘banner’ publicitario lo veremos en alta definición.

2. Todos los correos electrónicos que no lees pasan a mejor vida: la carpeta de spam

Si no leemos el 90% de los e-mails que nos llegan a diario, mucho menos bucearemos en el spam. Como pasa con los océanos, sólo llegaremos a conocer el 5% de todos ellos, y probablemente sea por pinchar un correo electrónico por error. Sí daremos una oportunidad al sobre fosforito que encontremos en el buzón. No correremos el riesgo de echarlo a la basura sin descubrir el misterio cuando cada vez nos llegan menos cartas. La creatividad de la empresa que lo manda está en juego. Puede que nos acompañe en el ascensor, y un ‘elevator pitch’ es suficiente para vender una idea.

3. Una cuestión de confianza. Una carta siempre lleva un remite y es un activo tangible

Algo tiene el papel que nos fideliza y nos convence. La carta nos sigue pareciendo más seria que el e-mail, y el repartidor del servicio postal más amable que el servidor de correo que nos responde con un ‘Do not reply’. Más confianza generará ver nuestro nombre sobre el papel, con una tipografía bien seleccionada, que reclame nuestra atención. La confianza muchas veces se mide por el gramaje del papel. Nadie firmaría una hipoteca impresa sobre papel cebolla. Tampoco podemos subestimar al sobre, generador de expectativas, un cajón en el que guardar los deseos de nuestros clientes.

4. Nuestros clientes no esperan que nos sepamos su e-mail, sí dónde viven

¿Has comprado una base de datos y no tiene e-mail? No serás ni el primero ni el último. No todas los CRM disponen de un e-mail de sus clientes, pero sí todos tienen una dirección a la que enviar sus facturas y, por lo tanto, hacer campañas de marketing transpromo. Recuerda, estamos cansados de recibir publicidad de forma masiva sin una razón que la justifique, pero no nos gustaría que nuestro recibo del gas le llegase a un vecino.

Recuerda que partir del 28 de mayo de 2018, momento en el que entre en vigor el nuevo RGPD, tendremos que disponer del consentimiento explícito de nuestros clientes para hacerle llegar nuestras comunicaciones.

5. Tenemos cinco sentidos, y el marketing postal pone todos a prueba

¿A qué sabe o huele un ‘banner’? A nada. Como mucho genera en el consumidor frustración y enfado. ¿A qué huele el papel? A papel, a algo más vivo, a algo real. Los hay de diferentes gramajes, colores, texturas, etc. Cada envío postal es diferente, igual que la sensación de quien lo tiene entre las manos. Recuerda que una buena campaña de marketing directo tiene que evocar algo, y el tacto es un perfecto aliado para conseguirlo gracias al envío postal. El entorno digital no puede competir contra eso. No podemos oler una colonia en un robapáginas o un ‘superbanner’ en un blog.

Investiga y segmenta para impactar mejor a tu cliente. Descubre cuál es su color favorito, en qué tipo de familia vive, etc. Cuánto más lo conozcas, más personalizado será tu envío y mejor responderá al mismo al ser una comunicación ‘one to one’.

6. ¿Cuántas cartas hay sobre tu mesa? La limpieza de papeles, siempre para mañana

Pasan los meses y las cartas y facturas se van acumulando en la entrada de casa o sobre la mesa del salón. ¿Por qué las conservamos? Tenemos miedo de que alguien reclame que no hemos pagado algo, por ejemplo. La carta permanece sobre la mesa, y cuando volvemos a ella por error o para deshacernos de ella, volvemos a dedicarle un segundo de nuestra atención. Quizás en ese momento el cliente sí esté interesado en nuestro faldón publicitario.

7. Tu jefe no lee la papelera del e-mail, pero sí tiene cartas sobre la mesa

Todos nos hemos planteado en algún momento si poner en copia a nuestro jefe en un e-mail. Si el contenido del mismo no es relevante, probablemente se moleste. CEOs y ‘managers’ de las empresas reciben al día decenas de mails, muchos publicitarios. El número de impactos se ha multiplicado en los últimos años cuando las redes sociales profesionales son caldo de cultivo de la misma situación. Sin embargo, la carta seguro que sí pasará por sus manos. Emocionemos al CEO de la empresa, consigamos que nuestra postal navideña se ubique al lado de su pantalla.

8. Las cartas no se pierden, somos nosotros quienes las perdemos

Si por algo se caracteriza el entorno digital es por monitorizar y ‘trackear’ el recorrido del usuario por la red. Una buena campaña de marketing postal también puede medirse. Hoy los servicios postales nos permiten controlar los envíos y mejorar los tiempos de entrega. Todo es más inmediato. Para ello tendremos que contar con un buen servicio de Marketing Directo.

9. Envíos postales y marketing digital. No es una guerra, es un homenaje a la diversidad

Publicidad tradicional y digital no están reñidas. Aprovecha ambos canales para construir una campaña omnicanal. Reclama su atención con un buen ‘copy’ que le lleve a escanear un ‘QR’ para querer saber más sobre la campaña. Llévale a tu web y muéstrale tus productos, qué hace tu empresa, etc. Una buena campaña, original y creativa, casi obligará al cliente a meterse en las redes sociales y hablar de tu empresa a golpe de ‘hashtag’. No se trata de elegir una u otra vía, sino de experimentar con ambas. Hoy el papel puede ser sólo papel, mañana una campaña viral y la semana que viene ‘trending topic’.